El síndrome misterioso cambió todo para Fanny. Su cuerpo se hizo intolerante a los ritmos acelerados de la sociedad urbana; los hábitos de su marido se hicieron increíblemente irritantes; los desvelos traían una fatiga profunda, con días y días de malestar. La normalidad de antes ahora perturbaba a su sistema nervioso impredecible. Incomprendida por los médicos, cansada de intentar con medicamentos que no garantizaban mejora definitiva, Fanny se ve obligada a sortear la lista interminable de síntomas por sus propios medios, a su modo, sin importar las opiniones externas. En este camino solitario hacia la recuperación surge una atracción del todo inesperada, en plena pandemia, en la persona del profesor Montesa, hombre por completo diferente a su marido Alberto.